Día soleado en la ciudad de Barcelona, puerto marítimo , la brisa del mar acaricia mi cara, es una sensación gozosa. No hay preocupaciones no hay prisas, todo es perfecto.
El revoloteo alegre y libre de las aves, niños que dan de comer a los peces, abuelas que alimentan a las palomas. Algunas se echan al vuelo otras caminan. Ahora soy libre como las palomas, no existen las palabras horario, preocupación estres en mi vocablo miro el cielo.
No se divisa ninguna nube, los barcos entran y salen del puerto. Txof! ¿qué ocurre? algo ha caído sobre mi cabeza, me toco, miro la mano. ¡ oh, no! se han defecado encima de mi! No tengo kleenex a mano, tendré que pedírselos a alguien, qué asco por dios, tengo una cagarruta blanca en el pelo y en la mano. Cuando todo parecía perfecto va una paloma y la caga.
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